Historia del perfume

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El perfume en Egipto

 

El perfume en Grecia y Roma


El perfume en el pueblo Hebreo


De la flor al frasco


Historia del jabón

 
La perfumería moderna

 

Los españoles, los que más se perfuman

 

 

 

Los españoles,
los que más se perfuman

Para muchas personas, tanto hombres como mujeres, perfumarse es un gesto imprescindible en su aseo diario; pero en Europa son las españoles  en general, junto con las francesas, los que más utilizan este cosmético. Entre las europeas menos amantes de las fragancias destacan las italianas. También España es el país donde más fragancias frescas se consumen.

Las cifras no dejan lugar a dudas en cuanto al uso del perfume: tres de cada cuatro mujeres y dos de cada cuatro hombres se perfuman diariamente en España. Estos porcentajes aumentan en Andalucía y muchos lo  achacan al calor y a la costumbre de las madres españolas de  mojar el pelo de los niños con colonia fresca antes de peinarlos, una forma de domar el cabello y a la vez refrescar la cabeza.

En un estudio realizado por Taylor Nelson Sofres con mujeres europeas entre los 11 y 74 años, las francesas también se encuentran a la cabeza de este consumo mientras que las italianas se sitúan a la cola.
Si en unos países el perfume es la estrella a la hora de conseguir una buena fragancia corporal, en otros se prefiere el desodorante y el jabón no sólo para la higiene sino para conseguir un olor muy agradable. Según los datos aportados, las españolas también destacamos por el uso del desodorante, con un 91% frente a la media europea, que es del 89%.

Relaciones sociales
Pero con el perfume no sólo se busca un buen aspecto exterior sino que su influencia llega más allá. Los expertos en psicología opinan que el uso de estas ricas esencias aumenta la autoestima y favorece las relaciones sociales.
Una persona, sea hombre o mujer, se perfuma para encontrarse bien con ella misma pero también con los demás. Es un elemento relevante de la personalidad –de ahí la gran oferta de perfumes que se adapta a todo tipo de persona- con una proyección social mayor de lo que puede parecer a primera vista. Para apoyar esta afirmación basta recordar la importancia del perfume a lo largo de la Historia y en todas las civilizaciones.  
Las materias primas que hoy dan vida a famosos perfumes fueron en su tiempo preciados regalos que demostraban respeto y admiración a los demás.
El mismo origen de la palabra perfume nos lleva a la Edad de Piedra cuando los hombres incineraban maderas aromáticas para complacer, con humo (per fumum), a sus divinidades.
Otro caso muy conocido por todos y que confirma el papel desempeñado por el perfume como precioso regalo es el de los Reyes Magos. Estos sabios de Oriente eligieron el incienso, junto con el oro y la mirra, como ofrenda al niño Jesús en el portal de Belén. Ahí el perfume se iguala en importancia a un metal tan precioso como el oro.

Joyas únicas
Pueblos como el egipcio, el árabe o el griego convertían en auténticos ritos el hecho mismo de perfumarse. Faraones, grandes califas  e incluso reconocidos pensadores dedicaron buena parte de su tiempo al arte de perfumarse.  
Como si se tratase de auténticas joyas, los perfumes siempre han ocupado un lugar privilegiado entre los artículos de belleza para hacer más agradable la vida de quien lo lleva. Con el objetivo de encontrar las mejores fórmulas que respondan a los deseos y gustos del momento, los científicos pasan muchas horas en los laboratorios para conseguirlo. Ya en el antiguo Egipto lo lograron: cuando abrieron la tumba del faraón Tutankamon se encontraron más de  mil vasijas con perfumes intactos ya que aún conservaban su olor.
No sólo es un arte la creación de perfumes sino su uso inteligente, y en esto las españolas, como también indica la encuesta,  son auténticas expertas.

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