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El sol fuente de belleza y salud

La exposición a la radiación solar puede tener efectos beneficiosos o perjudiciales sobre el cuerpo humano, dependiendo de la duración y frecuencia de la exposición, la intensidad de la luz solar y la sensibilidad del individuo.

La exposición moderada del cuerpo humano al sol produce, psicológica y fisiológicamente, una sensación de salud, de sosiego natural y bienestar general, además de una acción estimulante; esa formidable fuente de energía que es el sol desencadena una serie de procesos biológicos y bioquímicos esenciales para la vida del hombre:

  • Favorece la formación de vitamina D, la vitamina antirraquitismo, que posibilita la absorción del calcio suministrado por los alimentos, con lo que se logra una normal formación de los huesos, uñas y cabello.

  • Refuerza el sistema inmunológico y, de esta forma, disminuye la sensibilidad de ciertos individuos a determinadas infecciones.

  • Estimula la circulación de la sangre.

  • Contribuye a la regulación de estados depresivos, ayuda a conciliar el sueño y disminuye el cansancio.

  • Mejora las enfermedades reumáticas.

  • Favorece el aumento en la producción de hormonas sexuales.

Hay que señalar también el beneficioso poder antiinflamatorio del sol, para algunas enfermedades cutáneas.

La psoriasis  se manifiesta en forma de placas más o menos rojas recubiertas de escamas principalmente en los codos, las rodillas y el cuero cabelludo. Las radiaciones solares favorecen la descamación de esas placas. El vitíligo se produce por la destrucción de los melanocitos, lque son los que fabrican la melanina y se caracteriza por la aparición de manchas blancas más o menos grandes de localización variable. Tomando el sol moderadamente, con la protección adecuada al tipo de piel y teniendo siempre muy en cuenta la intensidad lumínica que se recibe, las radiaciones pueden ser provechosas. Por el contrario, en condiciones más o menos extremas y sin las medidas protectoras necesarias será el origen de toda una serie de trastornos y dolencias que pueden llegar a convertirse en lesiones graves.

 

LAS RADIACIONES SOLARES

La radiación solar recibida en la superficie de la tierra se modifica al atravesar la atmósfera, que impide el paso de las radiaciones.

Existen radiaciones portadoras de gran contenido energético, como los rayos cósmicos, los gamma o los rayos X, así como los UVC y los UVB. La acción de estas radiaciones sobre los seres vivos depende de su energía, es decir de la capacidad de penetrar a través de la piel.

El espectro electromagnético que llega a la superficie terrestre comprende la luz visible, los infrarrojos y los ultravioletas.

La luz visible queda, en cierta medida, atenuada por la polución, el polvo y el humo; su poder de penetración en la piel es inferior al de los infrarrojos.

Los infrarrojos a intensidades normales provocan una sensación calórica que, a mayor intensidad, se convierte en eritema (enrojecimiento de la piel) y a intensidades extremas pueden causar quemaduras.

Los ultravioleta reacciona con los distintos constituyentes celulares, principalmente las proteínas, los ácidos nucleicos y las membranas. Los rayos ultravioletas se clasifican en tres grupos: los UVA que actúan sobre los melanocitos intensificando el tono de la melanina; son los responsables del bronceado directo e inmediato, que aparece a los pocos minutos de tomar el sol y no causan inflamación. Los UVB aumentan la producción de melanina y son los responsables del bronceado lento, intenso duradero, pero también de la aparición de eritemas, inflamación y quemaduras, así como de los queratinocitos quemados y en dosis elevadas pueden dañar las células y provocar cáncer de piel; y los UVC se sabe que son muy calóricos y, por tanto, muy peligrosos y que no influyen en el bronceado pero sí en la aparición de cáncer de piel.

Los factores que modifican la radiación solar son la radiación directa, la luminosidad del cielo y la reflexión del suelo.

 

LA CAPA DE OZONO

La capa de ozono detiene las radiaciones incompatibles con la vida (rayos cósmicos, rayos gamma y rayos X), los ultravioletas, evitando que alcancen la superficie terrestre y efectúen alteraciones letales en los seres vivos. Todo el mundo conoce el deterioro que está sufriendo la capa de ozono aunque todavía es difícilmente cuantificable. Las causas que han originado este deterioro tampoco están totalmente definidas, aunque se sabe que es debido a una compleja interacción de fenómenos naturales, como las erupciones volcánicas o los ciclos solares, y de causas artificiales originadas por el hombre.

LA PIEL Y EL SOL

La piel es el órgano que está en contacto con el mundo exterior. Es elástica, resistente y flexible, y en ella tienen lugar una serie de funciones de vital importancia para la vida humana: la termorregulación, la percepción de sensaciones, la protección frente a las agresiones y el intercambio entre el mundo exterior y el interior del organismo.

La piel está formada por tres capas: la epidermis tiene como función principal la construcción y renovación de una triple barrera: inmunológica, contra el sol e impermeable frente a la penetración de sustancias químicas y de lípidos. La epidermis está formada por tres tipos de células: queratinocitos que forma la queratina y proporciona solidez al cabello y las uñas; al llegar a la superficie destruye brutalmente su núcleo y muere, estas células muertas se eliminan regularmente por medio de la descamación, en un proceso que dura aproximadamente 28 días. Otras células que forman

la epidermis son las  células claras situadas debajo de la capa córnea y son de vital importancia; su papel es vigilar las sustancias químicas que atraviesan la piel, pues son capaces de reconocer las moléculas extrañas y desencadenar una reacción de rechazo, desarrollando una reacción inmunológica capaz de destruir estas células malignas; y los melanocitos que se distribuyen de forma irregular por la epidermis y también se encuentran en los folículos pilosos; la melanina es el pigmento que determina el color de piel.

La dermis está formada por un entramado de fibras muy resistentes entre las que se encuentran los capilares sanguíneos que nutren la piel y unas células llamadas fibroblastos, productoras del colágeno (que dan resistencia a la piel) y de la elastina (que proporciona la elasticidad); y la hipodermis, que es una zona gruesa de tejido conjuntivo muy vascularizado compuesta de unas células grasas llamadas adipocitos.

 

PENETRACIÓN DE LAS RADIACIONES 

La penetración de la radiación solar en la piel depende de la longitud de onda de la radiación y de las propiedades ópticas de la piel. Tiene cuatro procesos elementales: la reflexión, la difracción, la transmisión directa y la absorción.

Existen efectos visibles a corto plazo, la radiación solar desencadena varios tipos fundamentales de reacciones cutáneas visibles que son el eritema, que es la consecuencia más visible cuando hay un exceso de radiación. Las diferentes manifestaciones clínicas varían también en función del tipo de piel; así las pieles oscuras presentan un riesgo mucho menor y desarrollan rápidamente una nueva pigmentación; por el contrario, las pieles claras de los rubios y pelirrojos tienen grandes probabilidades de sufrir eritemas.

El bronceado es la respuesta de la piel a las radiaciones solares; su capacidad varía de un individuo a otro y desarrolla diferentes fases: una es el bronceado directo e inmediato provocado por el oscurecimiento de los gránulos de melanina existentes en los queratinocitos y desencadenado por los UVA; y el bronceado indirecto y retardado, debido a la elaboración por parte de los melanocitos de un nuevo pigmento de melanina provocado por los UVB. El golpe de sol, es una reacción normal del organismo después de una excesiva exposición al sol. Los vasos sanguíneos se ditatan y producen sensación de calor; la piel enrojece, pudiendo llegar a inflamarse y provocar dolor. Los golpes de sol son verdaderas quemaduras superficiales de las que son responsables los UVB. La aparición de manchas marrones, lisas y sin relieve, surgen fundamentalmente en las pieles maduras y se deben a excesivas dosis de sol acumuladas a lo largo de la vida. Su desaparición sólo se consigue con tratamiento dermatológico.

También existen efectos invisibles a corto y a largo plazo como son las repetidas y prolongadas exposiciones al sol comportan serios desarreglos cutáneos y son la causa sde numerosas afecciones antiestéticas y de un prematuro antienvejecimiento cutáneo. En ausencia de protección cosmética, la radiación solar tiene efectos sumamente negativos sobre la piel.

Chanel puso de moda los rostros bronceados y el aspecto saludable a principios de los años 20, pero la moda de la piel bronceada se masifica en los años 30 y los investigadores empiezan a estudiar la formulación de productos específicos para tomar el sol. En 1935 L´ Oreal, pone a la venta un aceite solar de color ámbar y de nombre Ambre Solaire. El mismo año aparece en Estados Unidos otro producto solar llamado Coppertone. En 1936 en Suiza el aficionado alpinista, Franz Greiter, fabricó la primera crema solar específica para nieve después de sufrir quemaduras durante la ascensión al monte Piz Buin. Más tarde Bayer saca un producto llamado Delial, en el que se incluye un filtro.

La moda del bronceado llega a extremos enloquecidos en los años 60 y principios de los 70 en los que el bronceado nunca era suficiente y había que conseguir estar lo más moreno posible; el bronceado más oscuro con la mínima protección.

En los años 80 los científicos empiezan a desvelar los efectos nocivos de las radiaciones ultravioleta. El envejecimiento cutáneo precoz y el alarmante aumento de los cánceres de piel, provocados por las excesivas exposiciones al sol de los años precedentes, dejan de ser un aviso teórico para convertirse en una certeza demostrada.

Los efectos del sol son acumulativos y sus manifestaciones se muestran con retraso. Las serias advertencias de los científicos son recogidas por los laboratorios, que cambian el concepto de los productos solares; ya que no tratan de facilitar el máximo bronceado en el mínimo tiempo posible, sino que lo prioritario pasa a ser la protección de la piel y la elaboración de filtros cada vez más poderosos y, a la vez, inocuos.

 

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