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Womanity de Thierry Mugler

Thierry Mugler cuenta como comenzó Womanity: Una creación o un nuevo perfume siempre surge como una reacción y una mejora con respecto al trabajo anterior. Yo siempre funciono así. Cuando avanzo en un proyecto, ya estoy trabajando en cierta manera en el siguiente... Esto ocurrió después de crear Angel, un perfume extremadamente embriagador, inocente y al mismo tiempo, con una fortísima sensualidad.

La idea con Womanity, era completar y llegar a más mujeres, aproximarse a una feminidad más amplia. Por tanto, hacer algo aun más completo.

Para Womanity, pensé ante todo en esas mujeres dotadas de una energía increíble, que corren y viven a un ritmo trepidante. Pensé en toda esa energía... en esa energía que se traduce en el deporte, con una auténtica técnica. A imagen de Beyoncé, como un animal de escenario, muy rodada y muy entrenada. Hay que ser una gran deportista para hacer lo que ella hace. Pero también pensé en esa energía que se difunde durante todo el día en la vida diaria de una mujer. Es una energía extraordinaria que siempre me ha fascinado. Es la energía de las mujeres. La energía de hacer hijos, la energía de criarlos, la energía de manejarlos, la energía de dar y, además de todo esto, la energía de jugar, de estar guapa, de divertirse y de vivir con esa alegría, con esa franqueza, con esa honestidad. Además de ser paradójicas, además de ser muy completas, las mujeres pueden jugar. El juego, una futilidad que, a fin de cuentas, no es para nada una futilidad. Para mí, es juego es muy importante en la feminidad, ya que de lo contrario, estaría en peligro. Las mujeres se han ganado este derecho al juego a base de mucho esfuerzo, de coraje, de lucha.

Un elemento importante para usted fue el deseo de lanzar Womanity como una plataforma comunitaria. ¿Cómo surgió la idea de Womanity.com?

Realmente es la idea de comunicación, de compartir, la idea de que "no lo estoy haciendo para mí, sino para ellas". Queremos implicar a las mujeres lo máximo posible. Creo que las mujeres deben definir el marco de la Womanity. Al establecer un marco, las ideas van mucho más lejos… Este es el principio de Womanity.com: brindarles a las mujeres un marco y que ellas nos lleven a Dios sabe dónde. Esa es la idea. Además, esa es también la idea de la película Womanity que he dirigido: no existe un final, sino que son las mujeres, las internautas, las que van a escribir el hilo de la historia. Tienen total libertad para contar cómo sigue. Y está ese símbolo de la llave… ¿Es la llave de los sueños, la llave del saber, la llave del poder? No lo sabemos, pero es una llave.

¿En su opinión, qué figuras femeninas están asociadas al imaginario de Womanity? ¿Existen artistas, grandes figuras de las que le gustaría hablar con motivo de Womanity y que podrían encarnarla en cierto modo?

Existen muchas… cada una a su manera. Están las figuras contemporáneas y están las mujeres del pasado, que han dejado una huella importante. Podría hablar de Ingrid Bétancourt o de Beyoncé, con la que he trabajado y que, para mí, es la viva encarnación de la superación de la técnica. Desde los 9 años, tuvo que aprender todas las técnicas del canto, del baile, del musical, del juego, etc. Puedo asegurarle que Beyoncé supera este bagaje. Una vez en el escenario se suelta. También me encantan las mujeres que componen. Podría citarle a Tracy Chapman que, al componer, introduce una especie de pequeño estribillo de paz. Extremadamente apacible. O a Norah Jones. Un alma, una expresión muy minimalista, una voz, alguien que cala en mí.

Para evocar la lucha de las mujeres, su honestidad y su energía, me viene a la mente otra persona: Martina Navratilova, una admirable deportista. Yo he practicado deporte toda mi vida, por lo que siento un inmenso respeto por ella, que simboliza la disciplina, el rigor, el compromiso y el cuestionamiento de sus opciones; una aptitud que resulta extraordinaria en las mujeres, en su vida de todos los días. Cito a Martina Navratilova por la lucha que ha librado, por su franqueza, sin hablar por supuesto de su excelencia en su disciplina. También pienso en mujeres que se reinventan. Siento una enorme admiración y ternura por Gloria Swenson, una gran actriz, una de las más grandes estrellas del mundo, un ídolo. Gloria tenía 60 años cuando hizo Sunset Boulevard en la que se burlaba de todo lo que había sido su vida, y al actuar, expresaba su propia manera de ver las cosas. En los años 20 o 30, cuando nadie podía ayudarla, ella supo salir sola de un cáncer, con los medios más primarios de la época: dieta, rayos solares… Gloria radió su cáncer con los reflejos del sol, se expuso de una manera incluso íntima, ya que su cáncer era muy íntimo, y tomó la decisión de cambiar de vida, de retirarse del mundo, de pasar 6 meses en Arizona, y trató y curó su cáncer. Esto me parece admirable.

¿Podría hablarnos de la película Womanity, una magnífica película que usted mismo dirigió? La película se rodó en la Fundación Hartung de Antibes, y una de las características de este lugar es el de ser un icono de la modernidad... El surrealismo es muy importante para usted, como una fuente de inspiración…

Cuando empezamos a pensar en Womanity, cuando empecé a evocar esa necesidad mía de hacer algo a la vez inesperado, enérgico y muy completo, pensé en el surrealismo, porque es muy poético y al mismo tiempo divertido, y a veces está hecho simplemente con cuatro cosas. Es el encanto a la vuelta de la esquina…

La estética Womanity se aproxima mucho al surrealismo, que ejerce en mí un gran calado, que siempre me ha transmitido algo, porque precisamente se corresponde con todo lo que yo amo: aquí no existe realmente ningún código y nos encontramos con algo totalmente inesperado. Con algo abierto, con algo emocionante, y eso me encanta. Cuando descubrí el dadaísmo, para mí supuso toda una evidencia. Todas esas cosas que se repelen, que son repelentes, inesperadas, y que evocan sensaciones. En un mundo cada vez más formateado, cada vez más banalizado, resulta fundamental encontrarse de repente cara a cara con lo implícito. Lo implícito es muy importante.

Y por supuesto, pensé en Maya Deren. Además, Maya Deren fue una gran fuente de inspiración para esta película con sus fotos de "aparente aficionada", con sus fotos de "aparentes vacaciones", con un encanto, una poesía y una historia únicos. Entre estas imágenes existe una especie de música y de lógica que crea un auténtico universo.

Maya Deren tenía un universo que se concentra en la noción de tiempo, en el modo en que las mujeres viven el tiempo y explotan el tiempo para reinventarse. Da la sensación de que, en el fondo, todo el proyecto de Womanity es esto. Ese impulso que usted intenta expresar a través del perfume, y también comunicar a través de la página web… Quizás se podría caracterizar a Womanity a través de esta energía carente de prejuicios y dispuesta a todo, a correr los mayores riesgos sin hacerse ninguna idea preconcebida de lo que va a ocurrir. Quizás ahí reside la fuerza de las mujeres.

Lo inesperado y el encanto. Y sobre todo una auténtica alegría. Porque las mujeres tienen muchas ventajas, y aunque a veces pueden sufrir, se sienten contentas de ser mujeres, y tienen toda la razón.

En la película Womanity aparecen tres mujeres, tres mujeres de tres edades de la vida. ¿Intentó representar todas las edades en la vida de una mujer?

Para mí se trataba más de las personalidades que de las edades. Es cierto que algunas personalidades se corresponden más con una edad, pero la personalidad me interesó más que las edades. Yo diría que viví tres encuentros. Me encantó esa mujer joven, Ophélie, con su extraordinaria manera de ser ella misma, mostrándose incómoda y manifestando su malestar, incluso durante el rodaje, sin intentar quedar bien en el decorado. Ese aspecto de su personalidad me pareció extremadamente fuerte y muy cautivador. También me emocionó Patricia, por su sensibilidad, su proyección y su generosidad; y por la percepción de su experiencia vital, de los sufrimientos y de una auténtica sensibilidad interior. Y la tercera, que efectivamente representa por sí sola las tres edades: una adolescente, una mujer joven y una mujer adulta: esa es Margaret, con su carácter deslumbrante, risueño, jovial, coqueto, lleno de encanto. Me atrajeron todos esos aspectos de cada una, aunque vimos a un gran número de mujeres. Todas ellas de edades y tipos diferentes. Yo buscaba a una mujer asiática, buscábamos diferentes perfiles y, de repente, se producen estos tres encuentros que son totalmente diferentes de los demás.

Podemos sentir esto en la película, percibimos que algo está sucediendo entre estas mujeres cuando se hablan, cuando se miran... Un sentimiento que pertenece a Womanity.

¿Y sabe por qué ha funcionado? Porque efectivamente esta es la idea de Womanity, esa complicidad y esa especie de connivencia un tanto secreta. Funcionó exactamente así. Estas tres mujeres son muy diferentes, de universos muy diferentes. No se conocían y, tras un primer contacto de observación, se ayudaron entre sí. Y ocurrió así, con total sencillez, durante el trabajo que resultó ser muy pesado ya que estábamos a 40° y llevábamos fuera desde las 4h de la mañana… Pasamos entre 16 a 18 horas bajo el sol aplastante. El programa no les dejó mucho tiempo para conocerse, pero entre ellas se surgió la curiosidad y aprendieron unas de otras. Y ese es el vínculo Womanity, el hecho de que una mujer aprenda de otra. Es la idea de transmisión.

¿Podría hablarnos del perfume Womanity? ¿Cómo se imaginó y se realizó?

La idea de Womanity era aproximarse a la vez a una energía, a una ternura, a una sencillez, a una sofisticación, y evocar una sensación, unas sensaciones y unas emociones bastante completas. Por primera vez, quise introducir una nota salada en un perfume. Con Angel, instauramos ese aspecto gustativo en perfumería y abierto a una nueva dirección olfativa. Antes estaban las fragancias verdes, orientales, florales, etc. Y ahora, gracias a Angel, se encuentran las fragancias deliciosas. Para mí, la feminidad es algo muy completo, por lo que obligatoriamente debe ser azucarado y salado. Así que quisimos encontrar un acorde con esta nota salada, conseguir un acorde dinámico y con un ritmo azucarado-salado. A decir verdad, todo es producto del ritmo. En todo lo que yo hago, ya sea una prenda, una música, una película, una foto, se encuentra esa columna vertebral que sostiene la estructura y que es el ritmo.

¿Podría describirnos el perfume Womanity? En mi opinión, es un perfume que evoluciona, que ondula enormemente, que se despliega en diferentes momentos. ¿Podría describir esos diferentes momentos del perfume?

La firma Thierry Mugler lleva implícita la creación de perfumes en tres tiempos. Esto es muy importante para mí y está muy estudiado para revelar determinadas notas que se revelen de diferente manera en función de las pieles. Este es también el juego de Womanity. Resulta extremadamente interesante un perfume cuyas notas se revelen de diferente manera en cada persona. Al principio surge una nota un poco más fresca, que sigue siendo tierna y un tanto azucarada. Ésta se transforma en algo un poco más frío, en esa nota con un toque salado, extraño, que termina en una nota amaderada, en una impresión telúrica, al tiempo que conserva, evidentemente, la presencia de las otras dos notas. Pero estas tres notas se imponen de diferente manera en función de la actividad de la persona que lleve el perfume, de si está en movimiento o parada. Este es un perfume musical, un perfume cuyas notas varían en función de las emociones de la persona que lo utiliza. Esto es lo que resulta extremadamente rico y apasionante.

Es un perfume que, al igual que Angel, resulta muy paradójico. Da la impresión de que la feminidad se despliega en oleadas. ¿Es esto lo que ha intentado describir?

Es una bonita descripción. Sí, es realmente eso, es exactamente eso. Ese fue el reto, ese fue "el brief", como suele decirse en la profesión. Esto es lo que trabajamos con los perfumistas y los químicos. Evidentemente, primero yo mismo aislé todas las esencias, todos los ingredientes y establecí claramente todas las materias primas que contaban realmente la historia de Womanity. Y luego, los nariz trabajaron con precisión para poner ritmo y música a esta selección de notas.

¿Cuando aísla esencias, se corresponden con historias que existen?

Es algo puramente emocional. Efectivamente se trata de una imagen, una historia, una situación concreta, una mujer, una mujer imaginada, una mujer precisa, y a través de todas estas fragancias, se desvelan diferentes tipos de mujer. Cuando tengo en mente a un determinado tipo de mujer, existe realmente una esencia para describirla mejor que otra.

Me gustaría oírle hablar de todas esas contradicciones de la mujer de las que me hablaba hace un momento. Dado que usted es un inventor de imágenes de la mujer, en su opinión, ¿qué es lo que está cambiando en la percepción que la mujer tiene de sí misma? y también, en la necesidad de inventar un nuevo perfume para otro tipo de mujer…

Creo que hoy en día existe cada vez más una urgencia de afirmación, una urgencia de reconocimiento, de lo inexplicable. No podría expresarlo mejor, es algo casi inefable. Es algo tan sutil y tan rico e indefinible... Sencillamente, poner de relieve estas paradojas y esta magia. Estas paradojas son constantes, es algo permanente e inesperado, un imprevisto. Y sobre todo, lo es todo salvo algo establecido.

El aspecto de la feminidad que deseo destacar hoy en día es ese lado paradójico, ese lado "sí, todo es posible", pero reconociendo que esa fuerza es de cristal. Es la fuerza frágil de las mujeres.

Resulta interesante evocar las imágenes asociadas a Angel y a la moda Mugler, unas imágenes de mujer fatal, guerrera, una especie de mantis religiosa, después de ver algo totalmente diferente en la percepción de la feminidad. ¿Su visión ha cambiado o siente que está reflejando el mundo de hoy en día?

En mi opinión, no, mi visión no ha cambiado. Usted tiene en mente a esa mujer conquistadora. Pero también he mostrado siempre lo contrario: una mujer más silenciosa, más virginal, más inocente. De hecho, lo hice muy a menudo, en los desfiles en los que aparecían ejércitos de conquistadoras y, de repente, llegaba una adolescente con un ramillete de trigo.

Hablemos ahora de la línea tan depurada del perfume, de esa pureza de forma con un aspecto extraordinariamente estatutario… que parece una escultura.

Me halaga.

Y también de ese aspecto casi totémico con unos símbolos asociados a la cabeza del frasco, con esa rectitud... ¿Cómo pensó en este frasco?

Sí, el frasco Womanity posee ese aire totémico, ese aspecto estatutario, porque está pensado para una mujer que deja huella, como una mujer que encarga una estatua suya. También lo pensé como un objeto práctico. Esto es muy importante para mí y muy importante para las mujeres, en la vida cotidiana. Como sabe, soy muy preciso cuando escojo un lápiz, un bolígrafo o una goma, éste debe estar bien hecho. ¡Y aun lo soy más con un frasco de perfume! Para que se sienta bien en la mano, para que sea a la vez hermoso y una entidad de por sí. He intentado crear un objeto auténtico, a partir de bases bastantes clásicas y con una ergonomía realmente eficaz.

Y algo que sin embargo no es clásico es el color del perfume, que es rosa...

Sí, rosa con bronce, con una pátina y un pasado. En este frasco hay un futuro, definitivamente hay un futuro y un pasado, al igual que en la composición del perfume hay un toque azucarado y uno salado. Para mí resulta fundamental que conviva el pasado con el futuro. Este rosa delicado, un tanto evidente, combinado con el bronce que representa la fuerza, la resonancia, es algo voluntario.

Gracias Thierry Mugler por esta conversación.

(Resumen de la entrevista de Catherine Perret, Doctora en Filosofía, Profesora titular de universidad (Facultades de Nanterre, Paris x, Copenhague…)

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