Encontrarás dragones

Un apunte

La película

Roland Joffé

San Josemaría

El Título

El Opus Dei

Valores que encarna

Santos y pecadores

Trabajar con Joffé

La Guerra Civil

Escenarios

El reparto

 

Sanos y pecadores en Encontrarás dragones

La actriz, Olga Kurylenko no olvidará fácilmente su primer encuentro con el director Roland Joffé, que la contrató prácticamente a ciegas para interpretar a Ildiko, una joven hermosa e idealista, que viaja desde su tierra natal, Hungría, hasta la España en guerra para luchar en el bando de los republicanos.

Kurylenko leyó el guión de Encontrarás Dragones durante las vacaciones, después de un 2008 lleno de trabajo: en ese año grabó Quantum of Solace y Kirot.

“Tuve que leer –recuerda- unos diez guiones para el año siguiente y éste fue el único que me gustó. En la mayoría de los papeles que he interpretado he sido la protagonista. Este es un papel más pequeño, pero ha sido el personaje más fascinante con el que me he encontrado en toda mi carrera”.

Meses más tarde, cuando estaba en Los Ángeles, Kurylenko estuvo hablando con Joffé por teléfono, que se encontraba en aquellos momentos en Argentina comenzando a grabar Encontrarás Dragones. Joffé le ofreció el papel sin pedirle que lo leyera hasta que no se vieran en persona. Pero lo que realmente le sorprendió a Kurylenko fue la forma en la que el director comenzó a describirle una de las escenas de la película por teléfono. Llegó un momento en el que se le saltaron las lágrimas. “Me lo describió todo tan bien –contaba Olga Kurylenko- que estaba “viendo” perfectamente la película. Fue tan preciso en cada uno de los detalles, que lo ví todo, y el personaje me llegó tan a lo hondo, que no me pude contener y comencé a llorar. Roland me oyó sollozar, por supuesto, y le dije:

“Perdóname, pero hoy debo estar extremadamente sensible”. “No te preocupes, está bien”, me dijo. Y al colgar el teléfono, pensé: “¿Qué pasará cuando esté frente a este hombre durante el rodaje y me dirija, si sólo por hablar con él por teléfono sus palabras me han llegado de esta manera al corazón?”

A Kurylenko el personaje de Ildiko, una brigadista de diecinueve años, le recuerda al de Camille en Quantum of Solace, ya que se trata de dos mujeres liberales e independientes. Pero Ildiko –precisa- no es una luchadora profesional. “Es solo una chica sencilla e idealista que se enamora de otro idealista (Oriol).

En la Guerra Civil española, la gente tomaba cualquier cosa que tuviera entre las manos y se ponía a luchar. Esto se comprueba en su comportamiento durante su primera batalla, cuando escucha por primera vez los silbidos de las balas en sus oídos, pasando por encima de su cabeza y ve las explosiones delante de ella. No sabe lo que es la guerra hasta que no pisa el campo de batalla, y creo que eso le supone un gran shock”.

Kurylenko dice que se metió tan profundamente en su papel que, por segunda vez en su carrera de actriz, cuando terminaban los disparos y las horas de rodaje le resultaba muy difícil separarse de su papel. “Me seguía sintiendo dentro de mi personaje, y como no podía deshacerme de él, se quedó conmigo. Es un poco extraño, un poco esquizofrénico. Yo quería olvidarme de Ildiko, pero cuando se iba pensaba: “No quiero que se vaya. Quiero seguir siendo Ildiko”.

El personaje de Kurylenko es uno de los muchos personajes ficticios creados por Joffé alrededor del personaje central de Josemaría Escrivá, cuyos hechos biográficos son el centro de Encontrarás Dragones.

Para el papel de Escrivá se eligió al londinense Charlie Cox, conocido por su interpretación de Tristan Thorn en Stardust de Matthew Vaughn o en Casanova junto a Heath Ledger y Sienna Miller. Joffé señala que ha dibujado la personalidad de Escrivá como un hombre realmente bueno y lleno de humildad.

“En este sentido, pienso que él se sorprendería de que le consideráramos un santo”, dice Joffé . “Pienso que habría dicho: soy un pecador”.“Un santo –prosigue diciendo el director- es un hombre que durante un tiempo concreto empuja una puerta abierta para que la luz brille a través de ella, y nos invita a cruzar el umbral. Porque sólo cuando atraviesas esa puerta comienzas a experimentar algo extraordinario en tu vida, algo que toda persona debe buscar dentro de su propio itinerario espiritual”.

A Kurylenko le impresionó la forma con la que Joffé retrata en el guión la humanidad de Escrivá. “Más que un sacerdote –comentaba la actriz- me parecía el chico de la puerta de al lado; pero un chico que sabe de qué va el mundo, y que sabe cómo hacerlo mejor, como unir a la gente, y para el que lo más importante es amar a la persona que tiene a su lado y perdonar.

Escrivá no era un sacerdote al que sólo le interesaba atraer gente para su Iglesia; fue fundamentalmente un hombre que entregaba su amor a manos llenas a los demás y sin pedir nada a cambio. Amaba a la gente y la ayudaba.”

En la película, Escrivá se ve envuelto en una trama con otros dos personajes ficticios: Manolo Torres y su hijo Roberto, del que está distanciado desde hace años. Para el personaje de Manolo, se recurrió al actor Wes Bentley, conocido por sus memorables actuaciones en películas que han ganado diversos premios de la Academia, como American Beauty, El perdón de Michael Winterbottom y Las cuatro plumas.

El carácter de Manolo es radicalmente opuesto al de Josemaría. Mientras que éste opta por el camino del amor, Manolo aspira al poder y entiende la existencia como una guerra con los demás; “una guerra que tengo la intención de ganar”, como le dice a Josemaría.

Al describir su personaje, explicaba Bentley: “Manolo es muy humano. En esa época de la historia de España era muy fácil cometer errores y Manolo cometió muchos. Es complicado explicar cómo se redime. ¿Esa redención consiste simplemente en decir que Manolo puede ser perdonado por que comete errores como todo el mundo? En este sentido pienso que todos podemos identificarnos con él”.

Josemaría y Manolo toman dos caminos diferentes. “El entorno –comenta Joffé- es el mismo, la guerra civil española; pero ante los mismos fenómenos cada uno de ellos hace su propia elección personal. Al abordar esta cuestión me preguntaba:

-¿seré capaz de crear un personaje que sea cercano a Josemaría y que al mismo tiempo acabe tomando una serie de decisiones contrapuestas y coherentes con su propio punto de vista? Josemaría tuvo unos padres muy cariñosos; y pensé: ¿cómo sería un niño que hubiese crecido en un ambiente familiar frío y distante? Y así nació el personaje de Manolo. Él vivía en el mismo pueblo que Josemaría, pero mientras que éste creció rodeado por el amor de los suyos, Manolo creció entre la desesperación, las dudas y la ira.”

Curiosamente, aunque Encontrarás dragones refleja con minuciosidad histórica la vida de Josemaría Escrivá, el personaje imaginario de Manolo adquiere una gran peso y dimensión dentro de la película. “A diferencia de lo que le sucede al santo – comenta Joffé-, al pecador le falta todavía llegar a ese punto en el que descubre quién es uno exactamente. Manolo debía tener una gran proyección, ya que se trata, en cierto sentido, de un hermano gemelo de Josemaría. Manolo es la antítesis de Josemaría, pero es también, de algún modo, una parte de él, porque tú no puedes ser del todo bueno sin haber sido menos bueno, o quizá sin haber sido malo. Por esa razón en Manolo estamos representados todos nosotros.

Además de encarnar el personaje de Manolo durante la guerra civil española, Bentley se transformó en un anciano de casi ochenta años en las últimas escenasde la película, mediante un largo trabajo que requirió cuatro horas diarias de maquillaje.

“Representar a un anciano de 78 años de edad supuso un notable desafío desde el punto de vista técnico. Tuve que aprender a hacerlo trabajando con un profesor que tenía 70 años. El acento fue otra dificultad, ya que lo último en lo que quieres pensar cuando estás actuando es en el acento, o en cómo te estás moviendo”, dice Bentley.

En gran medida, la desesperación de Manolo procede de los celos: está obsesivamente enamorado de Ildiko y le corroe la envidia, porque ésta prefiere a Oriol, el carismático líder anarquista. Para el papel de Oriol, se eligió a Rodrigo Santoro, que representó al despótico Jerjes en 300 y protagonizó Che junto con Benicio del Toro. Oriol se gana al instante el corazón de Ildiko en un encuentro brevísimo en que apela a su idealismo soñador. Ese amor les conduce a una desgarradora tragedia, con un efecto dominó de largo alcance, que se prolonga más allá de sus vidas, e incluso más allá de la vida del propio Manolo.

Joffé establece un vínculo entre los personajes de Oriol, Ildiko y Manolo que los diferencia de Escrivá. “Hasta cierto punto –comenta Joffé-, ellos no tienen una visión exterior, un punto de vista objetivo de cómo utilizar una luz que brille para ellos mismos. Sienten en determinados momentos que todo se acaba con ellos. Y se detecta cierto egoísmo en lo que hacen, incluso en las situaciones más excelsas. Es comprensible que pierdan el sentido del equilibrio, particularmente Manolo, porque no tienen un sentido de sí mismos que les otorgue una unidad interior”.

Kurylenko recuerda que al ver diariamente al numeroso grupo de fans que esperaba con impaciencia la llegada de Santoro, uno de los galanes brasileños más conocidos, al lugar de rodaje, no sabía si acabarían compenetrándose bien en su trabajo. “Pero ahora, que le conozco mejor –afirma Kurylenko- puedo decir que es el más delicado y generoso compañero de reparto con el que me he encontrado.

Estaba siempre en el rodaje para apoyarme, muy involucrado e interesado en la película”.

Santoro se preparó concienzudamente para su papel de líder anarquista en la guerra civil española –recuerda Kurylenko- leyendo libros y viendo diversas películas sobre el tema. “Estaba totalmente metido en el asunto”.

Para el papel del hijo de Manolo, Roberto Torres, el elegido fue el actor escocés Dougray Scott, conocido por su papel de villano contra Tom Cruise en Misión Imposible II, y de líder romántico, como el príncipe Henry, en Por Siempre Jamás, junto con Drew Barrymore. Para Scott el personaje de Roberto Torres resultaba particularmente difícil. “Hacia el final de la película se plantea un montón de preguntas de las que se espera que de una respuesta, comenzando por la relación de su padre con Josemaría y terminando con su propia relación con su padre.

Cuando su padre está agonizando en el hospital, y descubre una serie de realidades que ignoraba, Roberto se encuentra de repente, con gran intensidad, ante la exigencia del perdón y del amor, junto con la rabia y el rencor que le dominan… Y todo esto se entremezcla en esa escena final de la película, por lo que resulta muy difícil conseguir esa conjunción equilibrada de sentimientos y emociones”.

Roland hizo mucho trabajo previo con cada uno de los actores, especialmente con Scott y Bentley. “Joffé –cuenta Scott- nos animaba a Wes y a mí para que actuáramos de forma improvisada. Así que con frecuencia, cuando yo estaba en mi habitación del hotel y Wes en la suya, nos llamábamos y conversábamos como si fuésemos los mismos personajes. Esto nos sirvió de preparación para entenderlos y comprender su ubicación e importancia dentro de la historia, de modo que a pesar de estar en el hotel en cierto modo estábamos como hipnotizados por ellos. Y podías encontrarnos tumbados en el suelo, alimentando la historia de cada uno de los personajes, conversando el uno con el otro”.

Entre los actores con papeles secundarios, destaca el británico Sir Derek Jacobi (El discurso del Rey, Gladiator, La brújula Dorada), que encarna el personaje de Honorio, un judío que trabaja en la fábrica de chocolate del padre de Escrivá, y que le pide a Josemaría que rece por él en su lecho de muerte (fue la primera escena que Joffé escribió del guión); Golshifteh Farahani (Body Parnassus), que interpreta a Leila; Geraldine Chaplin (Nashville, Doctor Zhivago), que encarna a Abileyza, la cocinera de los Escrivá; Ana Torrent (Las Hermanas Bolena), un icono del cine español que interpreta a Dolores, la madre de Escrivá. Unax Ugalde (Che) hace de Pedro Casciaro, un seguidor de Escrivá; y Alfonso Bassave (Ocho Citas) encarna a Isidoro Zorzano.

Lily Cole da vida a una joven violada internada en una clínica psiquiátrica y comenta que su intervención, aunque breve, le pareció muy interesante: “era una escena muy corta en la que debía interpretar un personaje extremo y muy difícil de interpretar, aunque fuese sólo por unos días. Fue algo muy intenso, en todos los sentidos de la palabra".