Encontrarás dragones

Un apunte

La película

Roland Joffé

San Josemaría

El Título

El Opus Dei

Valores que encarna

Santos y pecadores

Trabajar con Joffé

La Guerra Civil

Escenarios

El reparto

 

 

 

Encontrarás dragones y San Josemaría

“¿Cómo hacer una película sobre un santo?”, se preguntaba Joffé. “Porque, de hecho, precisamente a causa de su santidad, muchos santos no realizan ese tipo de acciones que le interesan al gran público”.

Escrivá fundó el Opus Dei (“Obra de Dios”) en Madrid, en 1928; y pocos años después el Opus Dei se convirtió en una de las realidades más destacadas de la Iglesia Católica y en la diana de numerosas conspiraciones y mitificaciones, incluyendo el reciente El Código Da Vinci.

Cuando Josemaría falleció en 1975, el Opus Dei estaba presente en numerosos países de los cinco continentes. En la actualidad esta institución de la Iglesia cuenta con 90.000 miembros; pero en el periodo en el que transcurre gran parte de la acción de la película en la década de 1930 era apenas unos pocos.

Muchos de los que escuchaban a Josemaría se asombraban de que dijera que se podía alcanzar la santidad sin necesidad de hacerse sacerdote o de retirarse a un monasterio. “Veía la santidad en actos que pueden ser realizados perfectamente por la gente corriente en las cosas pequeñas de su vida diaria”, señala Joffé. “Pienso que es una idea maravillosa: ‘mira, si quieres, puedes tener una relación espiritual con Dios mientras estás cocinando, cuando estás con tu familia, o incluso cuando estás manteniendo una discusión’”.

El Papa Juan Pablo II, que en el año 2002 canonizó a Josemaría Escrivá ante una multitud de 500.000 personas en Roma y lo llamó “el santo de lo cotidiano”.

Pero, ¿qué ocurre cuando lo cotidiano es una guerra civil?

El director de Encontrarás Dragones vio enseguida las posibilidades dramáticas que ofrecía la idea. “Esto significaba que podía escribir sobre unas personas normales que intentan ser santas en medio de su vida cotidiana; en este caso, en medio de una guerra terrorífica. La película trata sobre gente que está atrapada en este conflicto, cercada por sus enemigos.

¿Qué ocurre si pones a un santo en medio de esto? ¿Qué actitud adoptaría y qué influencia tendría sobre las personas que le rodeasen?

“Quería encontrar un punto de vista honesto en el retrato de su carácter”, continúa Joffé. “Leí diversas biografías y recuerdos de Josemaría y pensé: esta es una historia sobre un hombre que da un extraordinario paso en su vida porque siente un inmenso amor por Dios. Y ese amor a Dios se convierte en un principio fundamental de su vida que le da fuerza y sencillez”.

Joffé creé que el retrato que ha hecho de Josemaría en su película es bastante fiel a la realidad. “En lo que se refiere a su visión del amor, y a su profundo sentido del humor (un humor que tenía, sin duda alguna, como demostró en diversos momentos de su vida), pienso que mi retrato se acerca mucho a cómo Josemaría era realmente”.

Joffé no lo convierte en un santo de escayola. Ha creado un personaje profundamente humano que debe enfrentarse a graves conflictos, destacadamente sus propias dudas y dragones interiores. “La duda es fundamental –afirma Joffé,porque sin duda no hay nada que superar. Creo que hubo momentos durante la guerra en los que a Josemaría le invadieron unas dudas terribles, porque Dios parecía estar en silencio, la gente se moría en las calles y la misión de su vida parecía un sinsentido.

Sus ‘hijos’, por decirlo de algún modo, y sus amigos se encontraban en diversas zonas del país luchando por sobrevivir; sus familias estaban destrozadas. Como sacerdote que era, quería dar apoyo y fortaleza a la gente que le rodeaba, y mostrarles de alguna manera que Dios no les había abandonado. Pero parecía que Dios no le escuchaba”.

En medio del dolor ocasionado por la violencia de la guerra, Joffé refleja otro tipo de dolor: la desolación de sentirse abandonado por Dios, una desolación que Josemaría experimentó vivamente en la clínica en la que se refugió, huyendo de la furia anticlerical. El director y guionista imagina una trama dramática en la que Josemaría se encuentra con Aline, una mujer que ha sido violada y que le habla de Dios con un lenguaje apasionado. Ella le proporciona la fuerza para seguir incluso cuando Dios parece estar ausente.

Joffé muestra su propia visión de Josemaría, al que considera “un hombre bueno”. Y añade: “Me encontré con una persona que desde muy pronto descubrió algo que realmente simplificó su vida. Y me dije: ¿por qué voy a cambiar la línea argumental

de la película intentando complicar su vida?”. Charlie Cox, que interpreta a Josemaría, ha declarado: "Quería saber quién era este hombre en realidad. No el que los miembros del Opus Dei dicen que era, sino el que era realmente". "Y me encontré con que, verdaderamente, era una persona muy especial”.