Encontrarás Dragones

Un apunte

La película

Roland Joffé

San Josemaría

El Título

El Opus Dei

Valores que encarna

Santos y pecadores

Trabajar con Joffé

La Guerra Civil

Escenarios

El reparto

 

 

 

Encontrarás Dragones

Encontrarás dragones, según la productora, es un relato en el que intervienen revolucionarios, soldados y hombres de Dios en el marco terrible de la guerra civil española. Es una historia de amor y de heroísmo que se desarrolla en medio de un ambiente dominado por los celos, el odio y la violencia; un drama desgarrador que muestra como el perdón puede romper las cadenas del pasado.

Roland Joffé, nominado dos veces al Óscar de la Academia (La Misión, Los Gritos del Silencio y La ciudad de la alegría), ha escrito y dirigido una película apasionante cuya acción se inicia en 1911, se desarrolla en el periodo comprendido entre la Guerra Civil española (1936-1939) y concluye en el año 1982. La película trata de  las malas relaciones de un periodista español, Roberto Torres (Dougray Scott) con su padre, que se enfrenta a la muerte precisamente cuando Roberto está investigando una serie de sucesos relacionados con el pasado de su familia.

Está protagonizada por Charlie Cox (Stardust, Casanova); Wes Bentley (American Beauty, Ghost Rider); Olga Kurylenko (Quantum of Solace, Max Payne); Derek Jacobi, ganador del premio Emmy, (Gladiator, La Brújula Dorada); Dougray Scott (Misión Imposible II, Por Siempre Jamás), Rodrigo Santoro (300, Che), Golshifteh Farahani (Red de Mentiras) y Geraldine Chaplin.

Cuando Roberto Torres (Dougray Scott), un periodista de investigación que vive en Londres, visita España en 1982 para hacer una serie de investigaciones sobre el Opus Dei, institución sobre la que piensa escribir un libro, se encuentra con un muro. Su más preciada fuente de información, su padre, Manolo Torres (Wes Bentley), se resiste a contarle la dolorosa historia que le relaciona con el fundador, Josemaría Escrivá (Charlie Cox).

La historia se remonta a principios del siglo XX. Aunque Manolo y Josemaría eran amigos desde la infancia, sus vidas tomaron unos derroteros radicalmente distintos. Josemaría, el hijo mayor de una familia unida, marcada por una serie de muertes trágicas, se convirtió en un sacerdote lleno de ideales; mientras que Manolo –hijo de un rico industrial, que lo educó de forma autoritaria y fría– fue desarrollando con el paso de los años un odio implacable hacia los sindicatos y la revolución.

A mediados de los años treinta, cuando España entró en la espiral que la condujo hasta una guerra fratricida, Manolo simpatizó con el bando nacional y se infiltró en las filas republicanas como espía. La doble vida de Manolo se complicó aún más al enamorarse locamente de una bella húngara revolucionaria, Ildiko (Olga Kurylenko), que lo rechazó desde el primer momento, prefiriendo a un valiente líder revolucionario, Oriol (Rodrigo Santoro). Desde aquel momento, el odio y la venganza comenzaron a echar raíces en el corazón de Manolo, provocando unas consecuencias brutales en sus vidas.

Mientras tanto, en otro lugar de Madrid, varios estudiantes católicos seguían a un joven sacerdote, Josemaría Escrivá, en medio de diversas peripecias. Cuando se desencadenó la guerra y se comenzaron a incendiar iglesias y a asesinar sacerdotes, Josemaría trata de evitar el círculo vicioso del rencor y la violencia.

Eran tiempos peligrosos en los que Josemaría se vio forzado a huir, vestido de civil, escapando del cerco de las milicias anticlericales. Sin embargo, continuó con su trabajo, en ocasiones en los lugares más insospechados, como el Zoo, hasta que sus seguidores le aconsejaron que se escondiese en una clínica para enfermos mentales.

Joffé imagina a Escrivá en su película debatiéndose entre un mar de dudas hasta que un personaje misterioso, una mujer joven, que ha sido víctima de una violación, le devuelve la esperanza.

Poco después Josemaría se vio forzado a huir cruzando los Pirineos junto con sus seguidores, mientras que Manolo, Oriol e Ildiko luchaban en el bando republicano, sufriendo las consecuencias de las traiciones de Manolo.

Abandonados en el frente de guerra, a causa de las disputas políticas de sus dirigentes, inmersos en el horror y en la desesperación de la guerra, Oriol e Ildiko se refugiaron en su pasión amorosa, soñando en reunirse tras la muerte que les acechaba por todas partes. Mientras tanto, Manolo, dominado por los celos, trazaba un plan para castigar a los amantes y salvarse del peligro. Y en la tragedia que les sobrevino no hubo salvación para ninguno.

Cuando se desvela la verdad de las vidas de Manolo y Josemaría, en el desenlace de la película, Roberto tiene que enfrentarse a un reto similar al que el resto de personajes vivieron durante la guerra, 50 años atrás. Ese reto le plantea la oportunidad de olvidar el pasado y vencer a sus propios dragones interiores mediante un acto de perdón, o de dejarse vence por ellos definitivamente.

El director de arte es Eugenio Zanetti (Restoration, Más allá de los sueños) premiado por la Academia de los Óscar. El vestuario es de Yvonne Blake, galardonada por la Academia (Supermán, Nicolás & Alejandra). Michele Burke, premiada por la Academia (En busca del fuego, Drácula), es la directora de maquillaje; Richard Nord, nominado por la Academia (El Fugitivo) es el director de montaje; Skip Lievsay, nominado al Oscar en 2001 por True Grit, es el encargado de la mezcla de sonido;y el ganador de Oscar Stephen Warbeck (Shakespeare in Love, Billy Elliot) es el compositor de la banda sonora. Gabriel Beristain (Caravaggio) es el director de fotografía y los productores de la película son Ignacio Gómez Sancha, Roland Joffé e Ignacio Núñez.

 ROLAND JOFFÉ

“¿Supone Encontrarás Dragones una vuelta a mis raíces? –se pregunta Joffé No estoy seguro; pero es cierto que la vida va tendiendo una serie de lazos, y que al encontrarme con la figura de Josemaría hay un tema que me he vuelto a plantear.

Los cosmólogos y los físicos, los que se dedican a estudiar la estructura de las cosas, comienzan a darse cuenta de que hay modelos y formas en el universo del que formamos parte. El modelo superior a todos está hecho de amor, del mismo modo que lo más aterrador que existe es fruto siempre de la ausencia de amor.

Cuando el amor se va, deja un vacío que provoca miedo, odio y desesperación. He vivido lo suficiente para comprobarlo por mí mismo, y para darme cuenta de que el amor es el sentimiento que nos da fuerzas para vivir.

He contado una historia que gira sobre la capacidad de comunicar el amor a los demás, mostrando las consecuencias de la ausencia de ese amor en nuestras vidas.

La película pone de manifiesto que es posible perdonar, y que hay una serie de actos, aparentemente sin sentido, que son capaces de generar por nuestra parte unas respuestas que nos conducen a la curación. La inagotable posibilidad del perdón nos abre una puerta a la esperanza. Pero el precio que tenemos que pagar es alto: necesitamos esfuerzo, disciplina, voluntad y la firme decisión de no dejarnos llevar por el estado de ánimo de los que nos rodean.

Cuando un productor le propuso al británico Roland Joffé, nominado al Oscar como mejor director, la posibilidad de escribir un guión y dirigir una película en la que apareciera el personaje de Josemaría Escrivá, su reacción inicial fue decirle:

- “muchas gracias, pero no”.

Sin embargo, cuando estaba redactando la carta para rechazar el proyecto, reparó en un DVD que formaba parte del material sobre el fundador del Opus Dei que le había entregado. El DVD contenía un vídeo de uno de los muchos encuentros que Josemaría acostumbraba a tener con grupos de personas de diversas partes del mundo. En un encuentro celebrado en Chile, una chica le dijo:

- Padre, yo soy judía, pero creo en la religión católica, y mi más ferviente deseo es convertirme al catolicismo; pero soy menor de edad y mis padres no me lo permiten…

Josemaría le respondió que debía respetar la voluntad de sus padres y no convertirse sin su consentimiento, y quererles como la mejor hija del mundo.

Joffé recuerda: “vi aquel momento del video y pensé: ‘Qué momento más inesperado y maravilloso, sobre todo viniendo de una organización de la cual todo el mundo esperaría que dijera lo contrario’. Apagué el DVD, dejé de escribir la carta y me puse mi gorra de guionista. Escribí una escena en la que Josemaría se encuentra junto a un hombre moribundo, al que ya conocía de antes, que le cuenta que es judío y que está pensando en convertirse. Escribí toda la escena de un tirón, mientras pensaba: ‘verdaderamente, me gustaría ver esto en un film. Pero no lo veré nunca si no hago esta película’”.

Y en vez de continuar con la carta que estaba escribiendo, escribió otra en la que mostraba su interés en el proyecto, con la condición de que gozara en todo momento de plena libertad creativa y que no se le exigiera seguir unas líneas de actuación preconcebidas. “Lo haré lo mejor que pueda”, escribió, “pero tengo que seguir mi propia verdad. Si se respeta mi libertad, estaría encantado de trabajar en este proyecto”.

Poco después, al investigar sobre la vida de Josemaría y descubrir cómo se dieron los primeros pasos del Opus Dei a comienzos de los años treinta y en medio de las vicisitudes de la Guerra civil, Joffé empezó a apasionarse cada vez más con esta historia, un drama épico en el que intervienen numerosos personajes.

La financiación de la película constituyó todo un desafío. Cuando el abogado y financiero español Ignacio Gómez-Sancha recibió una llamada de una amiga profesional del mundo de la televisión, proponiendo conocer a Joffé, quien estaba en Madrid intentando conseguir financiación para una película sobre el fundador del Opus Dei, se interesó vivamente por el proyecto. Gómez-Sancha, miembro del Opus Dei, es un gran fan de las películas de Joffé, en especial de La Misión y de Los gritos del silencio. Concertaron una entrevista y al terminar, sellaron el acuerdo.

“Roland es una especie de humanista del Renacimiento, es muy honesto y coherente”, dice Gómez-Sancha, para quien Joffé es el director adecuado para dirigir esta película. “Siempre he pensado –comenta, que la persona idónea para contar la historia de un personaje de izquierdas debe ser alguien neutral o de derechas, porque si lo hiciera una persona de la misma orientación ideológica acabaría contando la historia de forma sesgada o, al menos, desde un punto de vista unilateral. Por lo tanto, pienso que es fantástico que Roland, un hombre agnóstico, casado tres veces y activista socialista en su juventud, sea el guionista, director y productor de una película sobre un santo de la Iglesia Católica. Esto rezuma legitimidad intelectual”.