Encontrarás dragones

Un apunte

La película

Roland Joffé

San Josemaría

El Título

El Opus Dei

Valores que encarna

Santos y pecadores

Trabajar con Joffé

La Guerra Civil

Escenarios

El reparto

 

 

 

La Guerra Civil en Encontrarás dragones

De 18 de julio de 1936 al 1 de abril de 1939

La Guerra Civil de 1936-39 partió España en dos; duró casi cuatro años y dejó al país exánime, con cerca de medio millón de muertos. Dividió pueblos y familias enteras.

Cuenta Gómez-Sancha que su abuelo, que era el conductor durante aquellos años de un general republicano, se libró por poco del pelotón de fusilamiento. “Una noche, casi de madrugada, los soldados entraron en casa de mis abuelos en busca de dinero”, recuerda el productor. “Mi abuela estaba embarazada de siete meses de mi padre y le pusieron las bayonetas en el estómago. Aterrorizada, dio a luz a mi padre, dos meses antes de tiempo, en el suelo de la casa. Nació el 25 de julio de 1936”.

Gómez-Sancha, como tantos españoles, creció escuchando esas historias, que le hicieron preguntarse: ¿Qué llevó a mis compatriotas a hacerse esto los unos a los otros? ¿Cómo un país de raíces cristianas pudo llegar a deshumanizarse hasta aquel punto? ¿Cómo pudieron romper a un país en dos aquellas discusiones interminables sobre política, religión, monarquía, democracia y justicia social hasta lograr que los hermanos lucharan contra sus propios hermanos, en dos bandos irreductibles, hasta la muerte?

“Puedes pasarte la vida leyendo libros sobre esta cuestión –continúa Gómez-Sancha, sin encontrar una respuesta válida para estas cuestiones. Se han dado muchas teorías, pero no he encontrado ninguna explicación realmente convincente, a menos que se esté dispuesto a ir más allá y estudiar la forma en la que actúan las personas cuando se encuentran en situaciones de presión extrema.

En esos momentos empiezas a descubrir que los cimientos de una sociedad no son los que pensabas”.

“En Encontrarás dragones – continúa Gómez-Sancha- se ponen de manifiesto los diversos mecanismos que hacen que toda una sociedad entre en la espiral enloquecida de una guerra civil. Y lo más importante, muestra la salida, porque habla del poder del perdón, y del modo en que el perdón puede transformar la vida personal y la entera historia humana, liberando a las personas de ese círculo inacabable de rencores y venganzas en las que se asfixia nuestro mundo.

La película muestra que no estamos abocados irremediablemente, fatalmente, a terminar de ese modo. Siempre hay esperanza, siempre hay una salida posible: incluso en conflictos como los que padecen Israel y Palestina, Bosnia o Ruanda”.

La Guerra Civil comenzó con la insurrección de un grupo de generales del ejército, contra el gobierno de la Segunda República española, presidida por Manuel Azaña.

Ese golpe de Estado de los que se autodenominaron “nacionales” fue apoyado por diversas fuerzas políticas: la conservadora C.E.D.A. (Confederación Española de la Derecha Autónoma), diversos grupos monárquicos entre los que se encontraban los carlistas y la Falange, de inspiración fascista.

El golpe dividió España entre los partidarios del gobierno republicano y los que apoyaban a los insurgentes, provocando una guerra que se internacionalizó rápidamente: los generales insurrectos, encabezados por el general Francisco Franco, recibieron el apoyo de la Italia fascista y la Alemania nazi, mientras que los republicanos fueron respaldados por el gobierno comunista de la Unión Soviética.

En esta situación dramática, la Iglesia Católica fue acusada de apoyar a los monárquicos y los conservadores, y de alinearse con las fuerzas de Franco. Fueron asesinados miles de obispos, sacerdotes y religiosos, junto con miles de laicos católicos, que murieron por profesar una determinada fe religiosa. La persecución hizo que la Iglesia buscara cobijo en el bando nacionalista. La guerra terminó con el derrocamiento del gobierno republicano, y una dictadura autoritaria al mando de Francisco Franco, que duró hasta su muerte en 1975.

A Roland Joffé le impresionó la actitud de Josemaría en la inmediata posguerra: aconsejó el perdón y la comprensión mutua en un tiempo en el que el rencor tomaba cuerpo en una violenta represión. “Por el anticlericalismo mortal de muchos republicanos, y la identificación del catolicismo con los nacionales, la negativa de Escrivá a tomar partido resulto aún mucho más llamativa”, recuerda Joffé, que relata una anécdota de la vida de Escrivá: “En 1939, cuando se erigían cruces en toda España en memoria de los muertos nacionales, un joven le dijo que su padre iba a levantar una gran cruz en el lugar donde los comunistas habían matado a un familiar suyo. Escrivá le aconsejó: “Dile a tu padre que una cruz así no sería la cruz de Cristo, sino la cruz del odio, (el “estandarte del demonio” lo llamó después en una de sus obras escritas), ya que solo estaría allí para recordar que los que luchaban en un bando mataron a los del otro bando. ¡Tenemos que perdonar a todos!”.

“Las posturas de centro fueron debilitándose progresivamente –comenta Joffé, cuando se le pregunta por los orígenes de la guerra- y eso hizo que las posturas más extremas y opuestas fueran haciéndose cada vez más fuertes. En cierto sentido, lo que España necesitaba en aquellos momentos era algo que restañase las heridas y uniese de nuevo a los españoles. Creo que eso es lo que Josemaría experimentó en medio de la guerra, porque era lo único que podía salvar a España”.

Joffé piensa que debemos sacar una lección de la Guerra Civil española libre de cualquier maniqueísmo: “las dos partes se movían por una serie de ideales, por difícil que resulte aceptarlo en estos momentos tanto para unos como para otros.

Precisamente por eso la Guerra Civil española nos resulta tan dolorosa y extraordinariamente cercana. Aquella guerra, que separó a las familias de una forma tan dramática y dolorosa, nos plantea una cuestión acuciante: ¿cuando los hermanos escogen bandos diferentes, dejan de ser hermanos? Y si eso es así, ¿qué significado tienen las decisiones que has tomado? ¿Qué tipo de ideales pueden justificar que llegues a matar a tu propio hermano?”.

La Guerra Civil Española es una metáfora de las peleas y divisiones que pueden darse en las familias. “Siempre me sorprendo con las películas históricas que veo -comenta Charlie Cox- porque casi siempre acabas pensando: ‘¡Vaya, pero si esto es muy parecido a lo que nos está pasando ahora!´ A veces me da la sensación de que los problemas a los que nos enfrentamos en estos momentos son una repetición de los problemas a los que tuvieron que enfrentarse las generaciones del pasado”.